Monte Tenerife
MONTE TENERIFE
Cualquier visitante de las tierras magallánicas y, especialmente los que se dirigen la hermoso Puerto Natales, no puede dejar de maravillarse con todos los encantos escénicos de la comarca, ni dejar de preguntar o inquietarse por la figura extremadamente piramidal de un monte que reaprecia al fondote la Cordillera Prat, me refiero al Monte Tenerife, que con sus 1.640 metros se enaltece entre otros picachos cercanos, y más aún flanqueado por un extenso glaciar de montaña que a mas de algún inversionista extranjero le ha creado el apetito por construir un centro invernal en dicho sector.
Mi inquietud por escribir del Monte Tenerife y de sus actividades tiene varios motivos. Uno de ellos hacer resaltarla historia del lugar, ya que los registros acerca del inicio de la actividad de montaña en esta región indican que estuvo concentrada allí. Es así como Gustav Fester ha sido condecorado en la memoria como el primer hombre que registra actividad en estos parajes. El segundo motivo para seleccionar el Monte Tenerife, de acuerdo a mis labores profesionales y mi condición de educador e instructor, fue porque su cumbre y entorno representa para mi el lugar ideal para concretar mis clases en contacto directo con la naturaleza, por su fácil acceso, terrenos variados de matorrales, bosques de lenga y coigues, ríos y cascadas, terrenos mixtos (rocas y nieve) y fundamentalmente grandes extensiones. Como para hacer nacer en cualquier joven ávido de aventuras un promisorio explorador de su región y - por que no - un fiel guardián y protagonista real del cuidado de esta naturaleza.
La extraordinaria forma del Monte Tenerife, permite el desplazamiento en un gran filo (borde de la montaña), desde donde se pueden observar hacia el Oeste los incalculables terrenos andinos lacustres en los márgenes finales del Campo de Hielo Sur y por el Este, las extensas planicies de la Patagonia Oriental. Esto mismo lo convierte en un gran pizarrón donde a quienes me acompañan pueden observar los limites naturales de dos Patagonia, muy diferentes, pero unidas por condiciones provenientes del Pacifico (Chilena) y del Atlántico (Argentina).
Este fin de semana que recién paso y en el marco y finalización de un curso de montaña, un grupo de jóvenes y adultos se dieron la oportunidad de conocerse ellos mismos entre sus potencialidades y debilidades accediendo a la cumbre del Monte Tenerife, pero debo reconocer que de los diez años que llevo efectuando actividades en este lugar, nunca había visto tanta nieve en su cumbre ni vientos blancos tan violentos y menos en época estival. Es aconsejable que a los amantes de la naturaleza en esta temprana temporada turística recomendarles que tomen todas las precauciones necesarias haciendo el esfuerzo mayor en la atención a los fenómenos meteorológicos, porque es evidente que en nuestras montañas se están presentando fenómenos climáticos violentos e impredecibles.



